Publicidad navideña.

Si hay algo que me apasiona en esta época del año, que no sean los regalos y las abundantes comilonas familiares, es la publicidad.

Es su época del año,  la época donde las empresas y creativos sacan toda su artillería pesada llena de sentimentalismos y atacan el corazón y la conciencia de los consumidores. Y lo hacen de maravilla.

Han llegado a crear tradiciones en numerosos hogares, sus canciones en muchos casos, son míticas y cantadas por todos nosotros cuando aparecen en la tele, ¿quién no ha cantado “vuelve,  a casa vuelve, por navidad, que hoy es nochebuena y mañana navidad…”?

No nos engañemos. Alguna vez, todos.

La labor que hacen es mágica, porque año tras año trabajan a destajo para lograr ser el anuncio de referencia de las fiestas, consiguen sorprendernos creando historias que te dejan paralizado delante del televisor, apuestan por llegar a los corazones y a los bolsillos de los consumidores de una forma sutil y bonita que cuando acaba te deja con un sabor dulce en los labios y con unas ganas de hacer regalos inmensas.

Pero que bien lo hacen.

Y pensar que todo esto empieza unos meses antes, cuando nosotros todavía estamos disfrutando de los rayos de sol, del veranito y la playa, las grandes empresas ya están creando la estrategia que les permitan aumentar las ventas una vez más en estas fechas, porque aunque no lo creamos, cada año nos gastamos más dinero en nuestros familiares, amigos o compromisos y esto de un modo u otro lo consiguen estas acciones de marketing y publicidad que nos bombardean durante dos meses al año.

Estas ventas estacionales suponen para muchos negocios hasta el 40% de los beneficios de todo el año, así que son entendibles los esfuerzos y la inversión que realizan muchos de ellos en llegar y conquistar a los clientes potenciales.

Y si tuviera que elegir este año, sin duda sería el de la Lotería de Navidad y su “El mayor premio es compartirlo” porque la vida es así de simple, y es mejor cuando compartes.

 

“Convierte al cliente en el héroe de tu historia” Ann Handley.